Consejos para brindar una buena atención al cliente
Hoy en día, debido a la gran cantidad de competidores
dispuestos a hacer todo lo posible por ganarse su preferencia, los consumidores
son sumamente exigentes en lo que respecta al servicio al cliente. Ellos solo le comprarán a quienes los traten con
amabilidad o les demuestren que los valoran, aun cuando su producto sea de
menor calidad que los de la competencia, y se abstendrán de comprarle a quienes
los traten con tosquedad o indiferencia, o dejarán de comprarle para irse a la
competencia aun cuando hayan sido sus clientes por años. Muchos empresarios son consientes de la importancia de brindar una buena atención al cliente, pero a pesar de ello no lo ponen en practica, ya sea por dejadez o simplemente porque no saben como hacerlo, por ello presentamos varios consejos para brindar una buena atención al cliente.
Sea amable
Lo primero que
podemos y debemos hacer para brindar un buen servicio al cliente es ser
amables, corteses y cordiales en todo momento y bajo cualquier circunstancia
con todos y cada uno de nuestros clientes.
Saluda al cliente
apenas ingrese al local de tu negocio, de preferencia con una sonrisa y, en
caso de tratarse de un cliente frecuente, por su nombre; luego pregúntale en
qué puedes ayudarlo y atiéndelo con cortesía y cordialidad cuidando de mantener
en todo momento contacto visual y una adecuada entonación; y una vez que lo
hayas atendido pregúntale si puedes ayudarlo en algo más o dale las gracias por
su compra o visita, y despídete con un hasta pronto.
Mostrar buena actitud
Una de las cosas
que los consumidores más valoran es la actitud. Incluso, en caso de que
cometamos algún error, un cliente se enojará menos y hasta lo perdonará y
olvidará si ve que nos hemos esforzado por remediarlo.
Hazle
notar al cliente que estás para servirlo y que estás interesado en su satisfacción
antes que en venderle, pero mostrando un interés genuino y no uno forzado o
artificial pues el cliente siempre se da cuenta de ello y cuando suceda solo
lograrás que se moleste o incomode; y muéstrate en todo momento atento,
solícito e interesado en ayudarlo a encontrar el producto que busca o en
solucionar cualquier problema que pueda tener.
Atienda con rapidez
Con
consumidores que cada vez tienen menos tiempo, de nada sirve atenderlos con
amabilidad y actitud si los hacemos esperar demasiado para atenderlos,
entregarles un producto o brindarles un servicio.
Apenas el cliente ingrese al local de tu negocio acércate a él para
atenderlo (si estás ocupado en ese momento, igual acércate y dile que lo
atenderás en un momento), y luego atiende sus consultas, quejas o reclamos,
toma sus pedidos y entrégale su producto o bríndale su servicio con la mayor rapidez que te sea posible.
Resuelva
las quejas o reclamos con la mayor brevedad posible
Una queja o reclamo mal resuelto, además de significar un
cliente menos, hoy en día con la popularización de las redes sociales, si llega
a ser publicada en estas, puede llegar hasta significar la quiebra.
Atiende
y resuelve con amabilidad, actitud y rapidez toda queja o reclamo que tenga el
cliente; por ejemplo, si te reclama por uno de los platos de tu restaurante,
pídele las disculpa del caso aún cuando no estés de acuerdo con él, dile que
hablarás inmediatamente con el cocinero para saber qué sucedió, y aprovecha la
situación para ganarte su fidelidad no cobrándole el plato y además
ofreciéndole otro como compensación por las molestias que pudo haber tenido.
Brinde un trato personalizado
Algo
que los clientes aprecian mucho, debido a que los hace sentir únicos y
especiales, además de poder ser atendidos con mayor rapidez es que se les
brinde un trato personalizado.
Procura
que un mismo trabajador atienda al cliente durante todo el proceso de compra y
así este no tenga que estar siendo remitido a varios trabajadores, y siempre
que te sea posible bríndale al cliente una atención que tenga en cuenta sus
necesidades, gustos y preferencias particulares; por ejemplo, si sabes que
siempre que visita tu hotel pide una botella de agua mineral, la próxima vez
que lo visite, antes de que pida la botella, déjasela en su habitación junto
con una nota que diga: “le deseamos una feliz estadía”.
Ofrecer un ambiente agradable
Un
ambiente agradable hace que el cliente se sienta a gusto y así que existan más
probabilidades de que decida comprarnos o quedarse más tiempo con nosotros.
Procura que el local de tu negocio cuente con una decoración de acuerdo
al estilo de este último, una disposición armónica de los elementos, una
iluminación adecuada, una buena ventilación, una música agradable y, sobre
todo, trabajadores amigables que traten al cliente en todo momento con
amabilidad, cortesía y cordialidad.
Ofrecer comodidad
Un
cliente que se siente cómodo es también un cliente que se siente como en su
casa y así con más probabilidades de que decida comprarnos o quedarse más
tiempo con nosotros.
Procura que el local de tu negocio cuente con espacios lo
suficientemente amplios como para que el cliente se sienta cómodo, sillas y
sillones confortables, mesas amplias, estacionamiento vehicular, un lugar en
donde pueda guardar sus pertenencias y, sobre todo, trabajadores serviciales
que estén pendientes en todo momento de que cuente con todas las comodidades
posibles.
Ofrezca seguridad
Las
medidas de seguridad no solo sirven para ser utilizadas en caso de que suceda
alguna emergencia, sino también para que el cliente esté consciente de estas y
así se sienta seguro en todo momento.
Procura que el local de tu negocio cuente con todas las medidas de
seguridad posibles tales como, por ejemplo, zonas de seguridad marcadas, vías
de escape señalizadas, botiquines médicos, extintores y, sobre todo, personal
de seguridad capacitado y en número suficiente.
Tenga una buena higiene
La
higiene del local o de los trabajadores de un negocio es uno de los factores
que los consumidores más toman en cuenta al momento de evaluar el servicio al
cliente brindado.
Asegúrate de que el local de tu negocio cumpla con todas las normas de
higiene establecidas; por ejemplo, que los baños estén pulcros, que no hayan
papeles en el piso, que las paredes estén limpias y, sobre todo, que los
trabajadores estén bien aseados, con el uniforme o la vestimenta impecable, con
las uñas cortas y, de ser el caso, con el cabello recogido.
Sea flexible
Ser
flexibles ante los requerimientos o pedidos del cliente no solo evita que este
no nos compre sino también que termine yéndose a donde sí le den lo que busca o
quiere.
Estate siempre dispuesto a aceptar cualquier requerimiento del cliente,
pero dando un “sí” que suene convincente sin mostrar ningún atisbo de duda (en
caso de que te pida algo que no tienes, podrías decirle algo como, por ejemplo,
“por ahora no lo tenemos pero pronto se lo vamos a conseguir”), y a hacer
concesiones a pesar de las reglas o políticas que tu empresa pueda tener; por
ejemplo, cuando el cliente te pida alterar el menú de tu restaurante o pagar
con una moneda extranjera.
Sea sincero
Un requisito
primordial para que un cliente decida comprarle a alguien es la confianza, por
lo que si ve que en algún momento no somos sinceros con él, simplemente no nos
comprará o no volverá a hacerlo.
Sé siempre sincero con el cliente acerca de tu producto o servicio; por
ejemplo, nunca le digas que tu producto cuenta con características que en
realidad no posee, y nunca le prometas algo que sabes que no vas a poder
cumplir; por ejemplo, nunca le prometas entregarle un producto en una
determinada fecha si sabes que ello no va a ser posible.
Cumpla sus promesas
Un
cliente siempre tendrá un mal concepto de alguien que no fue sincero con él,
pero para él no habrá nada peor que alguien que no cumplió una promesa que le
hizo.
Si le has prometido al cliente un producto con determinadas
características, asegúrate de que las tenga al momento de entregárselo, y si le
has prometido entregarle un producto en una determinada fecha, asegúrate de
cumplir con el plazo acordado. Si por algún motivo de pronto sabes que ello no
va a ser posible, llámalo inmediatamente y sé sincero con él, pídele las
disculpas del caso y explícale el motivo de la demora, y si es posible
aprovecha la situación para ganarte su fidelidad ofreciéndole una compensación
(por ejemplo, un descuento) por las molestias que pudo haber tenido.
No presione a sus clientes
Presionar
a un cliente es un grave error que probablemente haga que termine comprándonos,
pero que con seguridad, hará que nunca más lo vuelva a hacer.
Es posible sugerirle al cliente un producto o servicio cuando se muestre
dubitativo o cuando sepas de alguno que podría ser de su interés (por ejemplo,
un producto complementario al que acaba de comprar), pero nunca por ningún
motivo lo presiones para que te compre.
No apresure a sus clientes
Apurar
al cliente es otro grave error que probablemente hará que termine haciendo lo
que queremos, pero que también hará que no vuelva a comprarnos o visitarnos.
Escucha atentamente al cliente y nunca lo interrumpas o cortes cuando te
esté expresando alguna queja o reclamo, nunca le des la cuenta de tu servicio
si es que no te la ha pedido (si ya tienes que cerrar tu local comunícaselo
amablemente), y nunca le preguntes por el tiempo que piensa quedarse contigo.
No discuta
Algo peor
que presionar o apurar a un cliente es discutir con él, ya que al hacer ello el
cliente no solo no volverá a comprarnos o visitarnos, sino que también hablará
mal de nosotros a otros consumidores.
Ante una opinión, objeción, queja o reclamo por parte del cliente, nunca
te pongas a discutir o polemizar con él. Mantén la calma en todo momento y
muéstrate sereno, abierto al diálogo y amable por encima de las circunstancias,
pudiendo en algunos casos responderle cortésmente que respetas su posición,
pero que no la compartes.
Ofrezca servicios adicionales
Ofrecer
servicios adicionales permite que el cliente pueda disfrutar mejor el producto
o servicio adquirido, y así que existan más probabilidades de que decida volver
a comprarnos o visitarnos.
Ofrece siempre servicios adicionales al producto o servicio principal
que ofreces; por ejemplo, el servicio de entrega del producto a domicilio, el
de instalación del producto, el de capacitación sobre el uso del producto, el
de soporte técnico, el de devoluciones para productos defectuosos, entre otros servicios de postventa.
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